MEJORA EN LAS RELACIONES ENTRE EGIPTO Y HAMAS/ Improvement of the relations between Egypt and Hamas

El pasado miércoles 28 de junio, el viceministro del Interior de la Franja de Gaza, Tawfiq Abu Naim, junto con el brazo armado de Seguridad Interior de Hamas, comenzó a construir una “zona tapón“ a lo largo de la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto.

Una delegación de Hamas (fruto de la segregación palestina de los Hermanos Musulmanes) visitó recientemente El Cairo para reunirse con las autoridades egipcias. Tras la firma de varios acuerdos con el gobierno egipcio, se pactó la construcción de una zona de seguridad, de unos 100 metros de ancho, que se extenderá a lo largo de 12 kilómetros de la frontera común entre el enclave costero palestino y el egipcio, así como la instalación de cámaras y torres de vigilancia.

En una entrevista concedida por parte de Abu Naim a la agencia francesa de noticias AFP, recalcó que a ser “una zona militar cerrada”, lo que proporcionará una mayor facilidad para “vigilar la frontera e impedir el tráfico de drogas e infiltraciones”.

Para lograr dicha cooperación en términos de seguridad “Egipto entregó una pesada lista de exigencias a Hamas, donde se incluye la entrega de diecisiete hombres buscados bajo cargo de terrorismo, más protección en la frontera, la demolición de viviendas y estructuras, el cese del contrabando de armas hacia el Sinaí e información sobre el movimiento de combatientes hacia Gaza, a través de los túneles transfronterizos”, de acuerdo con el diario saudita A Sharq al Awsat.

Por su parte, Egipto se compromete a promover la seguridad en la frontera y el suministro de energía a la franja, por lo que Hamas espera que la creación de esa zona de seguridad lleve a un alivio del bloqueo contra Gaza, que pone en grandes dificultades la vida diaria de millones de civiles palestinos tras más de una década del bloqueo israelí.

Iyad Al-Bozom, portavoz del Ministerio del Interior Palestino en Gaza, explicó que los acuerdos alcanzados entre estos dos actores políticos “sirven para enviar un mensaje a los vecinos egipcios; estamos comprometidos a mantener esta área segura y libre de amenazas”.

A causa de sus vínculos históricos y de su posición geográfica, Egipto siempre ha desempeñado tradicionalmente un importante rol de mediador entre los movimientos palestinos, sobre todo Hamás, e Israel. Pero, los lazos entre Hamás y Egipto se resintieron desde el inicio del gobierno del presidente egipcio, Abdelfatah al-Sisi. Este condenó a Hamas, porque consideró que la milicia palestina era la responsable de la entrada en el territorio egipcio de militantes y de armas en beneficio de los grupos terroristas que operan en la península del Sinaí y, tras una cadena de atentados yihadistas en el Sinaí, El Cairo acusó al movimiento islamista, declarándolo terrorista. Aunque finalmente esa decisión fue revocada por una corte superior.

Por tanto, dicha “zona tapón” sería “una zona militar cerrada” con el objetivo de evitar el tráfico de drogas y armas, así como la infiltración de “personas buscadas”, en aparente referencia a fugitivos buscados por Egipto.

Egipto, por una parte, pretende que Hamas construya una zona de seguridad militar cerrada en la frontera para facilitar el control e impedir la infiltración de hombres armados desde el enclave palestino hacia su territorio, debido a que la principal preocupación egipcia hoy en día es la actuación de las organizaciones armadas en el Sinaí.

Hamas, por su parte, estaría obligado a aceptar la iniciativa del gobierno egipcio puesto que padece una crisis sofocante debido a las sanciones que le ha impuesto Israel (en lo tocante a los recortes de electricidad, por ejemplo).

Otro punto clave de esta “zona tapón” sería la frontera de Rafah. Egipto la mantiene cerrada desde el golpe de Estado que derrocó en 2013 al presidente egipcio por aquel momento, Mohamed Morsi, y solo se abre de forma esporádica para permitir el paso de enfermos, estudiantes, comerciantes y palestinos que regresan para ver a familiares.

Por ello, si Hamas garantizase la seguridad en dicha frontera, se podría relajar el cierre del cruce, siendo la única salida al mundo desde Gaza debido al bloqueo israelí impuesto en 2007.

La situación de Egipto marcado por una depresión económica endémica, no le da muchas alternativas a ejercer ningún tipo de liderazgo efectivo en la región. El pasado jueves el Gobierno egipcio, asfixiado por la falta de ingresos para financiar los planes del mínimo apoyo social disponibles, anunció una subida de hasta el 50% del precio del combustible para cumplir con el préstamo de 12.000 millones de dólares acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha impuesto un brusco tijeretazo a los abundantes subsidios y el aumento de los impuestos para poder mantener el maltrecho sistema gubernamental de ayudas.

Unido a esto existe un clima de crispación y frustración colectiva por una vigilancia estatal que se propaga por las redes (la libertad que germinó tras el ocaso de Mubarak se ha apagado), la injusticia generalizada; la desesperación de los jóvenes sin futuro, las torturas a cualquier disidencia y una catastrófica situación política y social, agravada por la cesión de dos islas del mar Rojo a Arabia Saudí (monarquía absoluta que ha gastado millones de dólares para evitar la bancarrota de la tierra de los faraones). El turismo, la principal fuente de divisas hasta hace unos años, en respuesta a la amenaza yihadista, se ha desplomado hasta cifras por debajo del 50% de las conocidas hace escasamente cinco años. Y no es lo peor la falta de divisas, puesto que el turismo aprovechaba el grandioso patrimonio cultural del antiguo Egipto y generaba una enorme cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos, al ser una industria intensiva en mano de obra no cualificada. Legiones de jóvenes que atendían a miles de turistas, languidecen actualmente sin una ocupación digna de tal nombre.

En este contexto el régimen egipcio intenta rebajar el nivel de austeridad de los egipcios para preparar el terreno para la reelección de Al-Sisi en las elecciones del próximo año.

Cualquier iniciativa que rebaje el nivel de riesgo y traiga de nuevo al visitante occidental y, con ello, nuevas inversiones, es vital en el momento presente. Alejar ese riesgo mediante un acuerdo con Hamas, puede comenzar a sellar esa vía de agua que amenaza con hundir el proyecto colectivo de nación con más de 95 millones de habitantes que tan sólo en 2017, espera aumentar su población en otros 900.000 habitantes.


Last Wednesday, the 28th of June, the vice-minister of the Interior of the Gaza strip, Tawfiq Abu Naim, together with the military wing of the Interior Security of Hamas, began to construct a “zone stopper” along the border between the Gaza strip and Egypt.

The delegation of Hamas (fruit of the Palestinian segregation of the Moslem Brothers) visited recently Cairo to meet the Egyptian authorities. After the signature of several agreements with the Egyptian government, there was agreed the construction of a safety zone, of approximately 100 meters of width, which will spread along 12 kilometers of the common border between the coastal Palestinian enclave and the Egyptian, as well as the installation of cameras and towers of vigilance.

In an interview granted on the part of Abu Naim to the French agency of news ,AFP, he stressed that to being “a military closed zone”, which will provide a major facility “to monitor the border and prevents the traffic of drugs and infiltrations”.

To achieve the above mentioned cooperation in safety terms “Egypt delivered a heavy list of requirements to Hamas, where there is included the handing over of seventeen wanted men under terrorism, more protection in the border, the demolition of housings and structures, the cessation of the smuggling weapon towards the Sinai and information about the movement of soldiers towards Gaza, across the cross-border tunnels”, in agreement with the Saudi diary A Sharq to the Awsat.

For his part, Egypt promises to promote the safety in the border and the power supply to the band, for what Hamas hopes that the creation of this zone leads to a relief of the blockade against Gaza, which puts in big difficulties the daily life of million Palestinian civilians after more than one decade of the Israeli blockade.

Iyad Al-Bozom, spokesperson of the Palestinian Department of the Interior in Gaza, made clear that the agreements reached between these two political actors “serve to send a message to the Egyptian neighbors; we are held to support this sure and free area of threats”.

Because of his historical links and his geographical position, Egypt always has played traditionally an important role of mediation between the Palestinian movements, especially Hamas, and Israel. But, the bows between Hamas and Egypt re-felt from the beginning of the government of the Egyptian president, Abdelfatah to the-Sisi. He condemned Hamas, because he thought it that the Palestinian militia was the person in charge of the entry in the Egyptian territory of militants and of weapon in benefit of the terrorist groups that operate in the peninsula of the Sinai and, after a chain of attempts yihadistas in the Sinai, Cairo accused to the Islamist movement, declaring terrorist. Though, finally, this decision was revoked by a top court.

Therefore, this “buffer zone” would be “a closed military zone” with the aim of avoiding drug and arms trafficking, as well as the infiltration of “wanted persons”, in apparent reference to fugitives sought by Egypt.

Egypt, on the one hand, is seeking Hamas to build a closed military security zone at the border to facilitate control and prevent the infiltration of armed men from the Palestinian enclave into its territory, because the main Egyptian concern today is Action of armed organizations in Sinai.

Hamas, for its part, would be forced to accept the initiative of the Egyptian government because it suffers a suffocating crisis due to the sanctions imposed by Israel (in regard to electricity cuts, for example).

Another key point of this “zone stopper” would be the border of Rafah. Egypt has kept it closed since the coup that overthrew Egyptian President, Mohamed Morsi, in that year, and opens only sporadically to allow the passage of sick people, students, shopkeepers and returning Palestinians to see relatives.

For it, if Hamas was guaranteeing the safety in the above mentioned border, it might relax the closing of the crossing, being the only exit to the world from Gaza due to the Israeli blockade imposed in 2007.

The situation of Egypt marked by an economic endemic depression, it does not give to him many alternatives to exercise any type of effective leadership in the region. Last Thursday the Egyptian Government, asphyxiated by the lack of income to finance the available plans of the minimal social support, announced a raise of up to 50% of the price of the fuel to expire with the lending of 12.000 million dollars reminded with the International Monetary Fund (IMF) who has imposed a sharp cut on the abundant subsidies and the increase of the taxes to be able to support the injured governmental aid system.

Linked to this is a climate of tension and collective frustration over state surveillance that spreads through networks (the freedom that germinated after Mubarak’s demise has faded), widespread injustice; The despair of the young without a future, the tortures of any dissent and a catastrophic political and social situation, aggravated by the transfer of two Red Sea islands to Saudi Arabia (absolute monarchy that has spent millions of dollars to avoid bankruptcy of the land Of the pharaohs). Tourism, the main source of foreign exchange until a few years ago, in response to the jihadist threat, has plummeted to below 50% of those known only five years ago. And the lack of foreign exchange is not the worst, since tourism took advantage of the great cultural heritage of ancient Egypt and generated an enormous amount of direct and indirect jobs, being an intensive industry in unskilled labor. Legions of young people who attended thousands of tourists, now languish without an occupation worthy of such a name.

In this context, the Egyptian regime tries to reduce the level of austerity of Egypt to prepare the ground for the re-election of Al-Sisi in the elections of the next year.

Any initiative that reduces the level of risk and brings again the western visitor and, with it, new investments, is vital in the present moment. To remove this risk by means of an agreement with Hamas, it can begin to seal this water leak that threatens to sink the collective project of nation with more than 95 million inhabitants that only in 2017, his population expects to increase in other 900.000 inhabitants.

 

MARTA E. MOLINA

 

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